EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

“No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. En las plazas de Extremadura y del país, han resonado durante el año 2011 estas palabras indignadas, expresando el hartazgo de la ciudadanía.
La crisis multiplica el número de damnificados por las políticas neoliberales. A los cinco millones de parados, hay que sumarle 150 desahucios de vivienda al día, los recortes sociales en educación o sanidad, la congelación de ayudas de la ley de dependencia, los abusos laborales de todo tipo… Mientras el Estado reflota a la banca inyectándole cantidades astronómicas de dinero público, los barrios se deterioran a marchas aceleradas, el fantasma de la pobreza infantil vuelve a asomarse en nuestra realidad cotidiana, aumentan las enfermedades mentales y suicidios, los comedores sociales y programas de alimentos se ven desbordados. Pobreza, paro, precariedad y marginación se anudan, limitando la libertad real de millones de personas y expulsándolas a la cuneta, a la exclusión social.
Junto a la pobreza conocida emergen nuevas formas de marginación y precariedad. Casi la mitad de los jóvenes se encuentran en el paro, condenados a vivir en casa de sus padres; la emigración acaba constituyendo la única perspectiva incluso para muchos jóvenes con titulación universitaria. Y desde las tribunas del poder se habla, sin pudor alguno, de una generación perdida.

Los indicadores oficiales reconocen el mayor impacto de la pobreza en comunidades autónomas como Extremadura. En la región, 130000 personas se encuentran en el paro, y de ellas, más de una tercera parte adolece de cualquier tipo de cobertura. En esta situación, las Ayudas para la integración en situaciones de emergencia social (AISES), muestran descarnadamente su radical inadecuación. Su cuantía es tres veces más pequeña que la renta mínima del País Vasco y el acceso a las ayudas se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Cuando la exclusión social ronda miles de casas, las AISES demuestran a las claras su naturaleza clientelar, burocratizada y miserable.
A los que mandan se les llena la boca de palabras como pleno empleo, Estado del Bienestar o protección social. Y las leyes fundamentales, tales como la Constitución Española o el Estatuto de Autonomía establecen con solemnidad esos derechos sociales elementales. Ha llegado la hora de exigirles que cumplan las leyes y que sus hechos se compadezcan de sus bonitos discursos.
Distintos colectivos y movimientos sociales hemos constituido la Plataforma Extremeña contra la Exclusión Social para decir basta y exigir, con la ciudadanía, una respuesta urgente a esta situación. Consideramos que una de las primeras medidas a tomar es la implantación en nuestra región de la Renta Básica. En esta propuesta se dan la mano la lucha contra la marginación social y la pertinencia de dar cauce a un nuevo derecho de ciudadanía, cuya reivindicación se ha ido asentando en los últimos años.
La Renta Básica es un instrumento factible de erradicación de la pobreza, un mecanismo de reparto de la riqueza y distribución de la renta, que puede dar seguridad económica a los ciudadanos frente a la incertidumbre y la arbitrariedad, permite iniciar otros modos de vida, fomenta la igualdad de género y contribuye a eliminar los estigmas sociales.
Estimamos que la Renta Básica puede ser un pilar del nuevo sistema de bienestar y un instrumento útil para defenderse del deterioro de las condiciones de vida que impone el capitalismo global. Pero, para que constituya una herramienta de transformación social, es preciso superar la manipulación que ha sufrido el concepto por parte de los poderes. La Renta Básica que defendemos no es una limosna, ni un salario de pobres. No queremos una ayuda graciable, mangoneada por la administración de turno, sino un derecho de ciudadanía. Consideramos la Renta Básica una propuesta para hacer justicia, no una medida para practicar la caridad pública, perpetuar los guetos y la segregación social. Defendemos el modelo de Renta Básica de las Iguales, modelo que vienen defendiendo diversos movimientos sociales de nuestro país como Baladre, que caracteriza la Renta Básica como un derecho individual, universal y no sujeto al mercado de trabajo.
Concebimos la Iniciativa Legislativa Popular por la Renta Básica como una herramienta para sacar de la intemperie a miles de personas, pero también para combatir el miedo y la desmovilización social. “No hay pan para tanto chorizo”, se ha gritado con rabia en las plazas. No hay dinero para saciar la codicia de los delincuentes de cuello blanco. Sí hay y debe haber recursos para garantizar una vida austera pero digna a todas las personas. Por todo lo expuesto, presentamos la siguiente Iniciativa Legislativa Popular:
Artículo 1. Derecho a la Renta Básica. Se establece el derecho de todo persona, por el hecho de haber nacido, a recibir una cantidad periódica que cubra sus necesidades básicas. La Renta Básica se constituye como derecho individual, universal e incondicional.
Disposición transitoria. La cuantía de la Renta Básica durante el año 2012, y de forma transitoria, será de 600 euros, tendiendo a equipararse en los años sucesivos al equivalente del umbral de la pobreza.
Disposición Adicional Primera. Aplicación gradual. Se establecen tres fases de implementación de la Renta Básica. Una primera fase entrará en vigor de forma inmediata tras la aprobación de la presente Ley. Afectará a todas las personas domiciliadas en Extremadura e inscritas en el SEXPE, que no tengan cobertura al desempleo ni dispongan de otros ingresos.
En la segunda fase se extenderá a aquellas personas cuyos ingresos por subsidios o pensiones públicas estén por debajo de la Renta básica, garantizando las percepciones suplementarias hasta alcanzar la cuantía establecida para la Renta Básica. El plazo de implementación de esta segunda fase será de un año.
En la tercera fase, se regulará la extensión de la Renta Básica como derecho universal.
Disposición Adicional Segunda. Los poderes públicos de Extremadura promoverán la implantación de la Renta Básica en el ámbito del Estado Español y de la Unión Europea.

  1. francisco
    febrero 2, 2012 en 1:15 pm

    Buenos y fríos días. Yo no acabo de entender esto del derecho a la renta básica y equiparar a toda persona, no por el trabajo realizado, sino por el simple hecho de haber nacido. Desde pequeño, en mi casa siempre se me educó en el trabajo, el trabajo bien hecho, la responsabilidad y saber levantarme cuando tropiece. Todas estas enseñanzas, creo que me han fortalecido como persona autónoma y mi autoestima sobre valorada. En estos tiempos de crisis, no es que me hayan ido las cosas muy bien que digamos, en concreto estos dos últimos años, me ha ido mal, y el cómputo general de ingresos y gastos, prácticamente ha sido el mismo. Esta vivencia no ha sido cómoda, pero sigo luchando con mi esfuerzo para que esto no se repita.
    En cambio hoy, abunda como bien decís, la cultura del pelotazo, políticos corruptos, dinero a sacos a los bancos, etc. Pero también podremos estar de acuerdo que existen pozos de echar dinero y sin sacar apenas beneficio de esta práctica, obras públicas que una vez terminadas, no son generadoras ni de empleo ni de dinero, como aeropuertos sin pasajeros, estaciones ave fantasmas, piscinas climatizadas, ciudades de la cultura, ciudades deportivas, toldos que han costado una millonada para dar sombra a una plaza… todos ellos son gastos que no se deben llevar a cabo en momentos de crisis y menos sin tener el dinero para ejecutarlo, pero bueno, los bancos lo tienen y ya vendrá alguien detrás que lo pague.
    Por otro lado tenemos el desempleo, que yo lo cifraría en un millón, como mucho, de gente que realmente lo está pasando mal, los demás se reparten en trabajadores sumergido que no están dado de alta porque dejarían de cobrar la ayuda “yo los he tenido”, parados de larga duración y que no tienen pensado trabajar, que se apuntaron en la lista del paro pensando que aquello era un título y que cuanta más antigüedad tuvieras, más valor del título, por otro lado compra-venta ilegal de firmas, médicos que después de su tranquila jornada laboral, atienden a otro tanto de pacientes en su casa o clínica privada, cobrando en dinero negro, y mucha gente quietecitas en su casa esperando a que se lo den todo. A triunfado la cultura de que me lo den todo porque tengo derechos. Se ha olvidado la enseñanza que a mi me dieron mis padres, la de que también tenemos obligaciones, y más en un país, que en estos momentos se encuentra al borde del precipicio. Vamos a remar todos en la misma dirección, vamos a aportar cada uno nuestro granito de arena según nuestras posibilidades, vamos a cambiar el chip del estado del bienestar porque tengo derecho para pasar al del estado del bienestar porque tengo responsabilidad.
    Renta básica, de acuerdo, ¿pero a quién?, y teniendo en cuenta que siempre hay cosas por hacer.

  2. marzo 7, 2012 en 2:37 am

    Saludos compañer@s.

    He creado un grupo abierto de ILP Renta Básica de l@s Iguales en Extremadura:

    https://www.facebook.com/groups/180730375371923/

    y una cuenta de correo electrónico: extremaduraporunarentabasica@gmail.com

  1. enero 15, 2013 en 11:04 am
  2. abril 3, 2013 en 5:23 pm
  3. abril 12, 2013 en 11:30 pm

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